Prácticas sexuales inusuales y parafilias en las artes III
El sadismo sexual pedofílico, que tiene un antecedente discursivo en el cuento de Perrault “Caperucita Roja” y toma como fuentes hechos reales que fueron noticias en los periódicos, entrará al mundo del cine en 1931 con “M, el vampiro de Düsseldorf” de Fritz Lang.
Escenas iniciales de “M, el vampiro de Düsseldorf”:
Claro que la pedofilia también será mostrada en su faceta de abuso sexual no necesariamente criminal ni con violencia física de por medio, como en el caso de “Lolita”, la novela de Vladimir Nabokov llevada al cine por Stanley Kubrick en 1956 y Adrian Lyne en 1996.


Existen dos particulares tipos de sadismo sexual cuyo paso por el cine provocó notorias adhesiones y rechazos: uno es el vinculado al orden social, a la violencia de género, al poder y al totalitarismo (Salò, de Pier Paolo Pasolini, 1975; Portero de noche, de Liliana Cavani, 1973; Bordertown, de Gregory Nava, 2006) y el otro es el que incluye la vorarefilia, la necesidad ser comido vivo o de comer al otro (Holocausto Caníbal, de Ruggero Deodato, 1980; El caníbal de Rothenburg, de Martin Weisz, 2006).

El fragmento más famoso de “Portero de noche”:
Aunque el sadismo sexual sea “la” parafilia del cine, otras parafilias tuvieron su lugar en la industria, entre ellas: acrotomofilia (Inland Empire, de David Lynch, 2006), necrofilia (Viridiana, de Luis Buñuel 1961), masoquismo (Belle de jour, también de Buñuel, 1967), zoofilia-deifilia (Equus, de Sidney Lumet, 1977), y las de la película “parafílica” por excelencia, “Crash” de David Cronenberg (1996).


Para finalizar con las parafilias en el cine, hay una parafilia llamada “scopiofilia”, en la que el sujeto se excita únicamente al mirar su objeto de deseo a través de la lente de la cámara, y puede presentarse como una forma del voyeurismo tradicional, o combinado con el sadismo sexual, como en “Tesis” de Alejandro Amenábar (1995) y “8mm” de Joel Schumacher (1999).
Avances de “Tesis”:
En la televisión, la miniserie Twin Peaks (1990) de David Lynch fue la primera en mostrar las parafilias menos conocidas más allá del sadismo sexual que afecta al asesino en serie principal, siendo además el correlato televisivo de “Seven” como marcador de tendencias estéticas en las producciones de TV venideras: su influencia atravesó las series “Los expedientes X”, “Millenium”, “Profiler”, “CSI”, etc, hasta llegar a la actual “Wire in the blood”.
Escena de Wire on the Blood ( los tres primeros minutos son los más importantes ):
Les pedimos disculpas, pero no hemos encontrado versiones susbtituladas en español…

Estuve mirando tu blog Carina, me pareció muy interesante.
Gracias Patri! Y gracias por lo del jueves!